Made in Kenia and Spain

Lejos, en el Maasai Mara, un año más se puede ver a las mujeres cosiendo debajo de una acacia. Aprovechando la sombra y con el único fin de construir un futuro para sus familias, cientos de mujeres maasai de Kenia y Tanzania bordan a mano las pieles de la colección Primavera Verano de Pikolinos.

Ellas son las responsables del Proyecto Maasai, un proyecto que ha sembrado la ilusión y cosecha el progreso en el corazón de África.

Una historia detrás de cada zapato

Cada sandalia lleva consigo la historia de una mujer Maasai, de su familia, de sus dificultades y de su determinación por salir adelante.

Cientos de mujeres son las que participan en este proyecto, logrando así acceder a un salario estable. El trabajo realizado les permite mantener su cultura y estilo de vida y, gracias a los ingresos obtenidos, sus familias pueden acceder a bienes básicos como educación, comida o medicamentos.

En el Mara no hay reloj, no hay prisas, no existe la impuntualidad. En el Mara los Maasais amanecen con la luz del día y disfrutan de la naturaleza con respeto y alegría.

Dos culturas y la misma ilusión por un proyecto

Lilian Ole Pere, esposa del líder Maasai en Kenia, es la encargada de supervisar la producción de todas las mujeres que trabajan con las pieles de Pikolinos. Ella forma, aconseja y guía a cientos de mujeres en todo el Maasai Mara.

Por su parte en España Leonor Villalba cose cada pieza de piel con su máquina de aparar para dar forma al producto final revisando la calidad de cada puntada y admirando la dedicación de cada pieza procedente del Maasai Mara.

Estas dos mujeres unidas por un mismo proyecto desde dos realidades diferentes, debían conocerse y compartir sus trabajos, sus visiones y sus experiencias.

Fue así como Leonor viajó a Kenia, invadida por los nervios y con la ilusión de poner cara a sus lejanas compañeras de equipo cuya vía de producción es la inmensidad de la sabana y el tintineo de sus adornos, la melodía de cada puntada.

Allí convivió con una cultura muy diferente a la suya, rodeada de la naturaleza más pura. Cambió las máquinas de aparar por la precisión de sus dedos y el sonido de las máquinas por las canciones maasai. Con estas vivencias regresó a España con ganas de recibir a Lilian en su hogar y enseñarle cómo sus creaciones cobran forma de sandalia.

De esta manera Lilian, por primera vez en su vida, salió del Mara. Subió a un avión con destino a España, con una mezcla de miedo, emoción y entusiasmo, pero con muchas ganas de aprender, de descubrir nuevos lugares.

En el Centro de Producción de Pikolinos siguió atenta cada paso de fabricación, fue partícipe de los controles de calidad y se impresionó con todos los sistemas informáticos que hoy en día facilitan el trabajo en occidente.

Con estos conocimientos, regresó al Mara para contar en primera persona cómo nace la colección de sandalias más delicada y especial de Pikolinos.

La unión de dos mundos y la mezcla de dos culturas bajo un mismo proyecto se refleja en las miradas de dos mujeres, representantes de todo un equipo, que permiten a Pikolinos sentir gran orgullo por un proyecto que traspasa fronteras.

Una producción coordinada

Cortadas en España en base a los diseños, las piezas de piel se envían al Maasai Mara para ser distribuidas entre todas las manyattas (asentamientos donde viven los maasai) que participan en el proyecto.

Allí, a miles de kilómetros de distancia, en la sabana africana, sin carreteras, conversando en swahili y rodeadas de animales salvajes, las mujeres conforman un entorno de trabajo singular para bordar las pieles de Pikolinos con las insignias, colores y diseños típicos de su identidad cultural.



Entre puntadas hay sonrisas, cánticos y conversaciones. Sin salir de su entorno y sin perjudicar la cultura ni su estilo de vida, han aprendido el significado de una horma, una ficha técnica o un control de calidad y conforman un proceso de producción propio, con un horario y un ritmo de trabajo muy particular que ellas marcan.

Una vez bordados, los productos se envían de vuelta a España, donde las pieles trabajadas por las mujeres Maasai se convierten en un par de sandalias Pikolinos que reflejan la esencia de esta comunidad.

Un universo lleno de colores, aromas y sonidos que llenan la inmensidad del Mara; donde la vida pasa de un modo distinto, donde la naturaleza lo es todo.

Otro mundo es posible

Todo este proyecto no puede explicarse sin mencionar a ADCAM (Asociación para el Desarrollo, Comercio Alternativo y Microcrédito). Sus dos máximos representantes, Rosa Escandell y William Kikanae, son las personas que han hecho posible la iniciativa y que llevan más de quince años trabajando en la viabilidad del proyecto y su operativa. Juntos continúan trabajando en la sostenibilidad económica de la comunidad Maasai y en la preservación de su cultura y su estilo de vida.

Pikolinos es una de las firmas españolas de calzado más importantes a nivel internacional, con presencia en más de sesenta países y que siempre ha apostado por los proyectos de cooperación y comercio justo con los países más desfavorecidos.

Nuestros zapatos se caracterizan por la comodidad, el color y la calidad de la piel con la que se realizan, siempre con la calidez de un producto artesanal. Estos valores enlazan perfectamente con el desarrollo de una línea especial de la mano de la tribu Maasai: cuentas de colores bordadas a mano en Kenia, sandalias hechas con cariño España.

Con esta séptima colección de sandalias de diseño maasai, Pikolinos da un paso más en su visión de la Responsabilidad Social Corporativa.

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